El toque de una mano Hay una piedra preciosa que algunas veces llaman el ópalo de la simpatía. Si viéramos uno de estos ópalos en el aparador de un joyero, preguntaríamos por qué estaba allí. Es opaco, sin lustre, y sin hermosura. Pero si lo colocamos por un instante en la mano, brillará exhibiendo todos los colores del arco iris. Necesita el calor de la mano humana para poder lucir su hermosura. En el mundo hay muchas vidas que son sombrías, sin hermosura y sin cariño que están esperando el toque de una mano amiga y la simpatía de un corazón humano; esperan que las comuniquemos con Aquel que puede transformarlas hasta que brillen cual joyas en su corona eterna. Oseas 11:4 Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor. Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
El Lobo y El Asno
Un lobo fue elegido rey entre sus congéneres y decretó una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en común y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendrían los lobos que devorarse unos a otros en épocas de hambre. Pero en eso lo escuchó un asno que estaba por ahí cerca, y moviendo sus orejas le dijo: “Magnífica idea ha brotado de tu corazón, pero ¿por qué has escondido todo tu botín en tu cueva? Llévalo a tu comunidad y repártelo también, como lo has decretado”. El lobo, descubierto y confundido, derogó su ley. Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, sé el primero en cumplir tus propias leyes. Fábula de Esopo